El bienestar animal se define como el estado físico y mental de un individuo en relación con las condiciones en las que vive y muere. Su evaluación científica se basa estrechamente en el estudio de la etología (comportamiento animal), ya que las conductas de una especie son el indicador más inmediato y confiable para determinar su nivel de adaptación, confort o sufrimiento en un entorno determinado.
Modelo científico del bienestar animal
El modelo científico actual divide el bienestar animal en cinco áreas interconectadas:
Nutrición: acceso a agua fresca y a una dieta equilibrada que permita mantener una buena salud.
Entorno: condiciones ambientales adecuadas, incluyendo temperatura, refugio y superficies cómodas que garanticen el confort del animal.
Salud: prevención, diagnóstico temprano y tratamiento eficaz de enfermedades o lesiones.
Comportamiento: posibilidad de expresar conductas naturales y sociales propias de la especie.
Estado mental: reducción de emociones negativas como el miedo o la frustración, y promoción de estados positivos como el placer y la satisfacción.